9 ago. 2008

Eric Moussambani, el nadador que casi se ahoga en la piscina

¿Quién no recuerda a aquel nadador africano que casi se ahoga durante los Juegos Olímpicos de Sidney 2000? Lo de su nombre ya es otra cosa.

El nadador se llamaba Eric Moussambani y era originario de Guinea Ecuatorial. Moussambani tardó casi dos minutos en nadar la prueba de los 100 metros libres (dos largos de la piscina olímpica). En las eliminatorias compitió con otros dos nadadores que, como él, habían sido aceptados en la prueba sin marca mínima, solo por pertenecer a países en desarrollo. Esas cosas que tienen las Olimpiadas y que no hay quien entienda. De hecho, cualquiera que tenga un mínimo de capacidades atléticas podría intentar cambiarse de nacionalidad por una de uno de esos países de 30.000 habitantes y la plaza como deportista olímpico la tendría asegurada...

A lo que vamos. Los dos rivales del nadador guineano fueron descalificados por salida nula (quizás quisieron evitar el ridículo o el riesgo de ahogarse) y Eric ‘la anguila’, como fue apodado por los medios de comunicación después de la prueba, tuvo que nadar solo. Completó la distancia en 112,72 segundos, más del doble que sus rivales más rápidos y un tiempo superior al récord mundial de 200 metros. Fue el ganador de su serie...

En los días y meses posteriores, Moussambani aprovechó el tirón y fue invitado a programas de televisión y a otros eventos. Recibió mucho más reconocimiento que muchos campeones olímpicos. Incluso la multinacional Speedo le patrocinó durante el año posterior a su hazaña.

Antes de llegar a Sidney, el nadador guineano nunca había visto una piscina olímpica (50 metros de largo). De hecho, había comenzado a practicar la natación apenas unos meses antes en una piscina de 22 metros de un hotel de su país.

Ahí no queda la cosa. Eric no pudo participar en los Juegos Olímpicos de Atenas de 2004 a pesar de haber bajado su marca hasta los 57 segundos (es decir, menos de la mitad del tiempo empleado en Sidney), debido a un problema con su pasaporte. Podríamos llegar a pensar que las autoridades de Guinea Ecuatorial no querían que volviese a protagonizar otra anécdota...

Atención al vídeo. Eric ni siquiera llevaba atado el bañador. En los últimos metros, confesó después, estuvo incluso a punto de agarrarse a la corchera para descansar un poco.


Un poeta es alguien que calla. Hugo Mújica

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