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6 sept. 2012

Año de elecciones en Estados Unidos

Un año de elecciones presidenciales en Estados Unidos es un suplicio. En realidad, el tormento no se limita al año electoral, antes habremos sufrido las primarias de los dos principales partidos.

En lo que nos queda de 2012 tendremos que escuchar a los dos candidatos hablar de "the greatest nation in the world" en cada discurso, aunque no sepamos que baremo utilizan para llegar a semejante conclusión. También intentarán cautivar el voto latino por mucho que sus palabras y sus acciones hayan demostrado que los hispanos sólo interesan cuando llega el momento de votar.

Al menos, este año la gente no se llamará a engaño -es un decir- con Obama por mucho que siga vendiendo humo. El demócrata es un político más, sólo interesado en mantenerse en el poder cuanto más tiempo mejor y luego, cuando no tenga más remedio que dejarlo, vivir como un rey, a costa de nuestros impuestos. Al menos, Romney no ha tenido el rostro de tratar de demostrarnos que es algo que no es (eso sí, en vez de decir que ganó dinero a espuertas -legalmente- prefiere callarse).

Obama, en año electoral, ha decidido legalizar inmigrantes y dar el visto bueno al matrimonio homosexual cuando se ha tirado tres años dando largas durante ambos asuntos. Seguro que todavía le queda algún que otro conejo en la chistera. Mientras tanto, a presionar a los europeos para que pongan a funcionar la máquina de imprimir billetes y aplacen el armagedón económico. Cuando llegue la crisis de verdad, allí y aquí, él ya estará sentado en la poltrona (sí, no doy un duro -salvo debacle- por el republicano).

Gane quien gane siempre perdemos los mismos. Aquí y en Sebastopol.

Las opiniones son como los culos. Cada uno tiene el suyo. Clint Eastwood

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