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8 jun. 2008

Rafa Nadal me ayuda a madrugar


Jode levantarse a las 6.30 de la mañana un domingo. Claro, que si es para ver como el de Manacor se calza su cuarta copa en Roland Garros duele menos. A Roger Federer ni siquiera le ayudado el haber contratado a José Higueras (¿se habrá quitado aquel acento gringo?, da miedo pensar que algo parecido me pueda pasar) como entrenador.

Al final, casi ni lo ha celebrado. El público, supongo que aburrido, apenas ha aplaudido durante medio minuto.

6-1, 6-3 y 6-0 en algo más de hora y media. Así que me vuelvo a la cama.

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