8 abr. 2008

La antorcha

Mañana tendremos la antorcha olímpica en San Francisco. Si es que llega sana y salva, que nunca se sabe. Por lo que voy conociendo ya cómo funcionan las cosas por aquí el espectáculo está garantizado. Lo que queda por saber es qué lado toma la comunidad china de la ciudad. Las generaciones mayores, que en el mejor de los casos chapurrean algo de inglés, y los más jóvenes, con sus iphones y su vestimenta a la última.

Los opositores al régimen comunista chino intentarán chamuscar la fiesta. Eso sí, pocos se mirarán las etiquetas de la ropa no vaya a ser que aparezca el famoso "made in China".

Que el régimen chino tiene poco de democrático y que pisotear los derechos humanos es algo que está a la orden del día creo que lo dudan pocos. Que la responsabilidad de la elección de las sedes olímpicas es siempre un asunto, digamos turbio tampoco es un secreto para nadie. Que los culpables de que los Juegos Olímpicos se celebren en China los tenemos en casa lo sabemos todos, pero siempre es más fácil y más glamuroso liarse a mamporros en la calle contra la pobre antorcha que, hasta donde sabemos, no ha manifestado tendencia política alguna.
Al final China y su gobierno tendrán su escaparate y una fuente enorme de ingresos económicos.
Siempre me quedará la duda si el deporte nació fruto de un anhelo humano o si estaba detrás algún jerifalte de alguna aldea griega que ideó un gran medio de propaganda política. Luego siguieron beneficiándose del invento políticos de toda ralea e incluso aspirantes a serlo. Jugar a la política, aunque sea escudándose detrás de niños de ocho años, debe ser una tentación muy fuerte.

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