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21 abr. 2008

Friquis en la biblioteca de San Francisco

El colega que tengo sentado al lado llegó canturreando -alegría, alegría- y decidió sentar sus reales casi a mi vera. Posteriormente ha seguido con la música -lo siento pero no soy capaz de discernir el folclore local a estas alturas de mi proceso de culturización- trufando su repertorio con un par de sonoros eructos.

Yo sigo aquí, protegido del mundanal ruido  por  mis auriculares. Bendita ocurrencia la de traerlos.

Luego subo la foto de la joven que se ha venido con el perro ¡Los animales también tienen derecho a la cultura! (aunque éste lo que ha hecho ha sido más bien dedicarse a sestear).

Vuelvo a la tarea (mensaje twitterístico).

Agur.

1 comentario:

Patch dijo...

Mis frikis de biblioteca favoritas son las chicas que se olvidan que están en un lugar público y empiezan a acomodarse la ropa interior o a rascarse en sitios raros. La verdad es que no lo entiendo...

No sé si los guiris se dedican a autoexplorarse (sin eróticas consecuencias, ojo) cuando están en la biblioteca :)