10 ene. 2008

La reina de Estados Unidos


Invariablemente tengo que ver su rostro, menos beyo -que diría un porteño- ahora que antes, cada vez que voy a abonar mi shopping en el súper-súper y veo las revistas que tienen en la caja y que nadie compra. También aparece en televisión: su rape, su último ataque de nervios, la familia, la hermana... Y es que Britney está hasta en la sopa.

Le estoy empezando a agarrar cariño -aquí, como bien sabe el lector del blog, no se puede decir coger- a ese pendón desorejado.

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